El cura y mi ataque nervioso

21 septiembre, 2010

Esta historia NO tiene nada que ver ni con religión (bueno, no mucho), ni con abusos a menores ni con todas esas cosas malas que todos sabíamos pero que últimamente algunos tienen valor de sacar a la luz. Tiene que ver con un cura despistado y una mujer un poco histérica: yo.

Los que me conocen saben que yo soy una persona tranquila y que no me dejo llevar por los nervios (a menos que tenga algo que ver con mi hipocondría, pero de eso hablaremos otro día). Intento tomarme las cosas como vienen y siempre con una sonrisa, envolviéndome de pensamientos zen que puedan relajarme ante los avatares que puedan sorprenderme.

Esta historia comienza hace ahora un año. Después de que ÉL me diera mi anillo de compromiso empezamos a hablar sobre dónde nos casaríamos. En un principio iba a ser por lo civil, pero vimos la oportunidad de casarnos en un pequeño sagrario que hay en la Mezquita de Córdoba, y como una es oportunista a la par que chaquetera, acabamos eligiendo ese lugar. A muchos, ese monumento histórico le evocará a hombres con sotana, pero a mí me recuerda a lecturas bajo el sol y besos (muchos y apasionados) rodeada de naranjos.  Pero sobretodo me transmite paz y tranquilidad, incluso estando rodeada de grupos escolares y turistas.

Total, que hace un año mis padres bajaron a Córdoba y nos fuimos a hablar con el cura, un hombre mayor (aunque no demasiado según el standard actual de la iglesia católica) muy simpático y amable. Nos dio fecha para el 23 de Abril, que caía en sábado, y yo toda feliz porque la fecha de mi boda caía en Sant Jordi, la única festividad que me encanta por aquello de recibir libros y rosas por igual.

Al cabo de unas semanas, uno de mis hermanos (el más avispado), me comentó que había mirado la fecha y que creía que era Semana Santa. Entonces mi padre (otro avispado) digo: “pues a mí me suena que en Semana Santa no casan…” a lo que yo contesté: no, hombre, que si no casaran el cura me lo habría dicho.

Pero mi padre no fue el único que me dijo que en Semana Santa no casaban, así que a medida que iba pasando el tiempo y más gente me lo iba diciendo yo me iba acongojando más y más. Al fin y al cabo, al tener la iglesia ya había cerrado también las fechas para el salón y el catering, así que cambiar una cosa significaba cambiarlo todo. Pasadas las Navidades llamé y, efectivamente, se confirmó lo que nos teníamos: que el buen cura no tenía la agenda delante del 2011 cuando me dio la fecha, por lo que no sabía que me la había dado justo para Semana Santa. Y como la semana santa no se está quieta y se va moviendo durante los primeros meses del año, ¿cómo iba a saberlo el buen hombre? Total, que el hombre, muy tranquilo, me dio, además de un terrible dolor de cabeza, diferentes fechas que estaban aun disponibles.

Pero claro, ahora ya tenía que cambiar todo lo demás. Mis fantasías asesinas iban tornándose más rocambolescas y sangrientas a medida que iba llamando a los sitios y por alguna razón que aun no logro comprender (alineamiento de planetas? Murphy, tocando las pelotas?) nadie me cogía el teléfono.  Mi ansiedad seguía creciendo, más que nada porque en Córdoba la gente plantea bodas con 2 años de antelación, y ya me veía que estaría todo cogido… al fin y al cabo el cura solo tenía un día libre en Abril, otro en mayo y los que quisiera en Agosto. Claro, ¿quién se casa a 50ºC?

Lo que más  frustrada me hacía sentir era pensar que había hecho las cosas con un montón de tiempo de antelación y que, por un despiste, la tranquilidad que yo tenía por tenerlo ya todo atado y apalabrado (¡incluso pagado!) se esfumaba. Además, por una vez en mi vida, me dejé llevar por el estrés y los nervios y ya me imaginaba casándome, con suerte, un año más tarde por culpa de un problema de agendas. Pero entonces me cogieron el teléfono tanto en la hacienda como en el catering. Y tuve suerte, mucha suerte: todos tenían un huequito para mí el 16 de Abril, solo una semana antes de lo que yo tenía en mente.

Pero de todo se aprende. Por un lado, descubrí que hubiera sido buena inventando nuevas torturas en la época de la inquisición, donde los españoles tuvieron un papel muy creativo en todo el asunto; por otro, que vi que tengo que desarrollar un poquito más mi lado zen para tomármelo absolutamente todo con más filosofía. ¿Alguna sugerencia?

One Response to “El cura y mi ataque nervioso”

  1. acoolgirl Says:

    Es el karma!! Jajaja!!

    O sea, que el 16 de abril os casáis, no?? Me alegro mucho!! 🙂

    No dudes que, si ha habido todas esas casualidades es porque ese es vuestro día!!

    Un besitooo


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