Qué cosas

15 septiembre, 2010

Pues buenas han sido las vacaciones que me he tomado. Mirando atrás, entre el trabajo, las vacaciones que me han llevado a lugares insospechados  y la pereza habitual de los días de verano, no me extraña que haya tardado tantísimo en escribir.

Y os preguntaréis qué habré hecho durante todo este tiempo… Pues bien, me he muerto de calor en el valle del Guadalquivir, he comido gloria y bebido más gloria (vinos riojanos) en marcos incomparables y me he vuelto loca comprando. Comprando el vestido para mi boda.

Ahora entiendo a todas esas chicas que entran en los foros a comentar cómo es su vestido de novia. Alguna vez había entrado para obtener pistas sobre cómo iba a ser lo que me iba a encontrar, económicamente hablando, detrás de un vestido blanco con un par de capas de tul. Sinceramente (y a riesgo de parecer prepotente), siempre pensaba que era una pérdida de tiempo hablar sobre si mi vestido era tal, mi vestido era cual… Ah, amiga, cuán equivocada estaba. Y eso que soy una persona que puede presumir de una empatía bastante desarrollada, pero esta vez he tenido que vivirlo para entenderlo: hasta que no me he visto en la tesitura de tener un vestido precioso para el día de mi boda y no poder contarlo, no he entendido la necesidad de irte a un sitio donde ni conoces ni te van a conocer y ponerte a decir lo bonito que es, lo delgadísima que te hace y las ganas que va a tener tu novio de quitártelo de lo increíble que estás.

Pero estoy contenta con mi autocontrol. De momento no he corrido, cámara en mano, a enseñarles a mis amigas lo bonito que es*. Tampoco he dejado en la pantalla del ordenador de ÉL, así como por descuido, una de las fotos que me hizo muy diligentemente mi madre. No, me estoy conteniendo, aunque me va a costar un tic nervioso y posiblemente que al morderme las uñas me las deje al ras hasta el codo.

*Es cierto, no he corrido cámara en mano. He corrido a enviar las fotos por e-mail a una amiga. Mirad, una tiene aguante pero no tanto, y esa persona es muy especial para mí y además sabe guardar a las mil maravillas un secreto.

2 Responses to “Qué cosas”

  1. Gusgo Says:

    Oye, que he sentido un ramalazo de orgullo al saber que te casas…es que habia quedado un poco atrasado de noticias, you know…

    Un abrazo para ambos, y envía fotos!

    Saludos, Sis!


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