Culto al cuerpo (I)

7 julio, 2010

Hace un par de días una chica (inteligente, adorable y, por lo que tengo entendido, de buen ver) se quejaba de que había ido de compras y no había encontrado una talla 44. La verdad es que irte de tiendas y no encontrar tu talla es desesperante, y en muchas ocasiones incluso deprimente, ya que en vez de pensar que el problema lo tiene la tienda que decida que una talla 42 ya es grande, piensas que el problema eres tú por estar hecho una bola.

El mismo día, otro chico comentaba que lo que no le gustaba del día del orgullo gay en Madrid era que se enfocaba demasiado el asunto en el culto al cuerpo, y que bastante tenía un chico o una chica que tenía que enfrentarse (sobretodo en la época de instituto) a la problemática que puede suponer salir del armario, como para encima tener encima la losa de tener un cuerpo perfecto.

Hoy en día el culto al cuerpo y la necesidad de ser perfectos empieza a edades muy tempranas. No hace mucho podíamos leer (si encuentro el artículo, lo linkeo) que empiezan a haber cada vez más casos de niños y niñas que a los once años ya tienen un trastorno alimenticio. Este dato es aterrador por todo lo que significa… Por un lado, porque hay niños que dejan su infancia demasiado pronto, con problemas que son de mayores. Por otro, la presión que sufren estos niños por parte de la sociedad y la incapacidad de los que los rodeamos de darnos cuenta de estos problemas.

Y a qué extremos llegamos por vernos guapos, o para que los demás nos veamos guapos. El viernes pasado, cuando jugaba Holanda contra Brasil, hacía un calor de mil demonios pero aun así nos fuimos a un chiringuito de la playa a tomar algo y ver el ambientillo (los dueños del chiringuito son brasileños y argentinos). A nuestro lado había un tío haciendo pesas, estiramientos y demás burradas bajo un sol abrasador y a más de 30ºC. Para qué? pues para matar dos párajos de un tiro: estar negro y acabar inflado como un balón de playa. Casi después de que acabara el partido, vimos al tío hacer sus últimos estiramientos (suponemos). Estaba rojo como una gamba del sol que le había dado, y con ese tipo de musculación que parece que se haya metido mil batidos de proteínas.

Deben ser pocas las personas que se sienten bien con su cuerpo. Muchos recurrimos a dietas o cirugía para vernos mejor, pensando que así nos sentiremos con nosotros mismos mejor. Desde luego, es mucho más fácil dejar de comer (o pagar un pastón) que intentar por nuestros propios medios (o acudiendo a un especialista si es necesario) ser un poco más felices con nosotros mismos y aceptarnos más. Claro que también es un poco idílico pensar que trabajando en ti serás más feliz cuando sabes que fuera hay toda una sociedad que te impone un canon de belleza que quizá no es el tuyo, pero que si no lo cumples te deja “fuera” de la rueda social.

Pero bien, está en nuestras manos, desde luego, ya que la sociedad la constituimos nosotros. Ojalá pronto seamos capaces de darle la importancia que se merece la salud, en vez de focalizarlo todo a un par de números que te dé una báscula.

2 Responses to “Culto al cuerpo (I)”

  1. Fi2 Says:

    Dios, me ha dao miedo la foto!

    Hoy mismo hemos estado hablando de eso en el cole. Sobre todo cuando eres un niño, es muy importante cómo te vean los demás. Hay una niña que está muy gordita y no paran de excluirla de muchas cosas. Desde el principio tenemos que educarles y hacerles ver que un cuerpo perfecto, una cara perfecta o un pelo perfecto no lo es todo en la vida.


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