04.09.08

Desde el sofá

Publicado en Brontë tagged , , a 9:31 am por Brontë

¿Os habéis dado cuenta la cantidad de gente perfecta que hay en el mundo? Es algo que me encanta y que siempre me ha hecho mucha gracia.

No sé si os habéis fijado pero, cuando explicas una situación a un grupo de gente, siempre hay al menos una o dos personas que tendrían la respuesta perfecta o la acción perfecta en ese mismo momento, y que sabrían actuar al segundo, sin dejar ni tiempo para pensar. Me encanta este tipo de gente. ¡Es tan guay!

Ahora estaba recordando cuando ÉL y yo empezamos a salir. No sé si os lo he dicho alguna vez, pero siempre ha sido como un príncipe azul. Tiene unos detalles conmigo que nunca antes ha tenido nadie, y claro, cuando empecé a salir con ÉL se lo iba contando a todo el mundo, no solo porque me hacía ilusión contarlo sino porque parecía que si salía de mi boca me podía creer lo genial que era.

Total, que cuando les contaba que ÉL había hecho tal o cual cosa, siempre estaban los listillos que me decían: “Sí, yo también hubiera hecho lo mismo”.

Claro, luego mirabas a esas personas y veías a uno que prefería salir con los amiguetes que ver a la novia, y a otro que no le duraba la pareja ni dos meses. Entonces, ¿por qué decir que ellos lo harían igual? Pues porque, pensándolo, es lo más lógico y lo más bonito, por lo tanto ellos creen, teniendo toda la información (es decir, la causa y el efecto) que harían lo mismo.

Lo mismo pasa cuando cuentas, por ejemplo, que te han atracado por la calle. Dios mío, entonces es cuando a la gente se le llena aun más la boca con sandeces, y te empiezan:

“Pues si a mí me pasa lo mismo que a ti, cojo, pego un salto de un metro, le doy una patada giratoria a la navaja, se la tiro al suelo, le hago una llave maestra para retenerlo mientras dejo ciejo con el movimiento de la garza a su compañero y después llamo a la policía para que venga a buscarle. Y sin despeinarme”.

Y entonces a mí me entran ganas de decirles: Sí, y cuando te despiertas, qué?

No creáis, yo antes también pecaba en decir, sin que me temblara el pulso, lo bien que actuaría si estuviera en X o Y situación, y eso solo utilizando mi imaginación. Es como cuando ves un programa de televisión y contestas bien a todas las preguntas, cuando ves al tipo que falla una detrás de otra y piensas: Será pardillo, ¡con lo fácil que es! Por supuesto, es muy fácil mientras estás sentado en el sofá, delante de la tele y con una cerveza en la mano.

Supongo que este comportamiento se debe a que en el fondo nos creemos mucho mejores de lo que somos, y pensamos que somos más valientes, más guapos y “más mejores” que todos los demás.
Ahora por lo menos veo que he aprendido y ya no me pongo tan gallita en según qué situaciones, sobretodo aquellas en las que no he vivido nada parecido. Por ejemplo, cuando era pequeña y alguien me contaba que estaba presente en una tienda mientras robaban, dejaba volar mi imaginación y soltaba una cantidad de sandeces de mi boca como que conservaría los nervios, llamaría a la policía, blablabla. Unos años más tarde, estando en una tienda de móviles, entró un yonki a robar. Mi amiga, la dependienta y yo estábamos acojonadas, y no respiramos más o menos tranquilas hasta que un compañero de la dependienta salió de la trastienda y todo tembloroso lo distrajo hasta que nosotras llamamos a la policía.

También recuerdo la época en la que me tocaban todos los locos. Con esos tengo más mano, supongo que porque la experiencia es un grado. De verdad que ahora lo pienso y era increíble la mala suerte que tenía. Todos los medio chalaos que se cascan pajas en medio de la calle me tocaban a mí. O los chalaos completos se encaraban conmigo. Hubo uno que hasta llegó a retorcerme la muñeca en un momento que yo estaba medio distraída tomando algo en un bar. Ahora ya sé cómo actuar (más o menos) en ese tipo de situaciones, pero nunca puedo decir cuales son los pasos a seguir. Primero, porque no me han entrenado para eso. Segundo, porque nunca sabes cuáles van a ser las circunstancias que envuelvan a un suceso, y esas circunstancias pueden hcer que el suceso sea totalmente diferente en un caso u otro.

Aun así, todos tenemos el derecho de imaginar mucho y creernos superman. Y claro, todos tenemos el derecho de opinar. Sobretodo cuando lo hacemos calentitos desde el sofá.

13 comentarios »

  1. Marce escribió,

    ES verdad, uno dice mucho y hace poco. Yo antes solia decir si esto me pasara yo haria esto, siempre el resultado esperado y perfecto. Y con los anos aprendi que uno tiene que estar en el momento y en el lugar y que a veces es mejor callar y actuar cuando pasa que llenarse la boca. besos.

  2. Marce escribió,

    soyyyyyyyyyyyyy prmeraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa: besos a turg.

  3. Maywarner escribió,

    A mí lo que me da rabia de verdad es que se me ocurran a mí misma miles de cosas guays que hacer en ciertas situaciones justo después de que haya pasado todo y sin embargo cuando está pasando no se me ocurra nada.

    Saludos.

  4. Sand escribió,

    Creo que la clave la das tu misma… Cuando ya conocemos la causa y el efecto, es evidente que sabremos qué es lo mejor… Sin embargo… Cuando nos pasa a nosotros mismos, antes va la decisión y después descubrimos el efecto de nuestra actuación, y ahí, es donde salen los instintos más primarios del ser humano….

    Odio a los “más mejores”… Aunque en el fondo me dan pena, ¡¡qué infelicidad querer ser siempre más mejor que los demás!!

    Saluditos

  5. Brontë escribió,

    Marce, hoy te has adelantado a Lucía! jeje Verdad que parece que a todo el mundo le cueste callarse? En fin, es algo que me saca de quicio…

    Maywarner, a mí me ha pasado mil veces. Siempre piensas, justo después, tantísimas cosas que sería genial decir o hacer para quedar como una reina… Bueno, menos al Risto, que lleva guión, los demás somos humanos así que es normal que nos pase! ;)

    Sand, pues sí… Cuando pasa algo y tienes décimas o segundos para decidir cómo actuar, suele pasar que escoges lo más equivocado, si es que puedes llegar a escogerlo. Pero bueno, siempre tendremos a los “más mejores”, para recordarnos lo geniales que son ellos y lo bien que lo harían todo. Y luego me gustaría llevarlos a ese mismo instante, sin saber qué va a pasar, para ver cómo actuarían… Ah, y grabarlo todo. No hay nada como una buena cinta de vídeo…

  6. Lucía escribió,

    Mecachis … Si es que me despisto un momento …,jeje.

    A mí lo que me da más rabia es que a mí se me ocurran cosas que podía haber hecho ante una situación, cuando esta ya ha pasado y ya no puedo hacerlas.

    Lo que tú cuentas es inherente a una parte del género humano. Como tú dices tendemos a pensar que somos mejores que otros o más listos.

  7. La Sandiego escribió,

    Todos son tan guapos, tan superdotados y tan estimadamente correctos… Si, si, yo estoy rodeada de ellos, de esa superespecie de privilegiados. Un tiempo los creí hasta que “les pinchan la pancita” y se desinflan, así como un globo, te haces idea? muy cómico.

    Saludos

  8. krambis escribió,

    Muchas veces cuesta ponerse en la situación, pero sobretodo hay que ser prudente con lo que dices a la gente. Yo he aprendido a “callarme” en determinadas situaciones. Es mejor que hacer el ridículo.
    De todas maneras no está mal confiar en uno mismo, eso es señal de que nuestra autoestima está bien y eso es bueno para nuestra salud mental…. Anque confieso que no me van ese tipo de personas a la que te refieres como “perfectas”.

    Un beso :)

  9. Brontë escribió,

    Lucía, sí, es como una plaga. Yo daría dinero para que encontraran una cura! jeje

    Sandiego, tienes toda la razón.. Lo más cómico es cuando se desinflan porque se pillan los dedos. Es encantador, no te parece?

    Krambis, sí que es cierto que es bueno confiar en uno mismo y hay que ser realistas porque si realmente crees que actuarías así ante determinadas situaciones, pues genial. Eso sí, hay algunos que en sus fantasías solo les falta echar a volar.

  10. Jorge escribió,

    jajaja estaba pensando como comentar sin darte mi opinión “experta” jaja (pero no “mas mejor” eh?!)

    nada, que creo que tenemos en las venas el decir como lo hubieramos hecho nosotros. Sobre todo los hombres que venimos cableados para resolver problemas. Mi esposa luego se molesta porque me dice algo con motivos informacionales y antes de que termine ya le dije como hacerle para resolver su problema. Su respuesta es siempre la misma, que me lo dice para que la escuche, no para que le resuelva la vida :) .

    es dificil!

  11. Denise escribió,

    Tenía una amiga que iba ahí alardeando de su pareja y la relación, un poco aleccionando a los demás y diciéndonos cómo teníamos que hacer las cosas. El día que la dejó casi se muere, se había convencido de ser Wonder Woman y nunca se vio sinceramente :-p

  12. Pal escribió,

    bue… es un jueguito social! a una le cuentan una historia y una se imagina un final feliz… pero no es pa creersela poh!!!
    Ya se sabe, después de la batalla somos todos generales.

  13. pao² escribió,

    Sin animo de entrar en topicos y en una guerra de sexos, es algo muy tipico de los hombres… a mi me saca de quicio cuando le cuento algo a algun amigo o novio y no hace mas que decirme lo que tenia que haber hecho, lo que tengo que hacer la proxima vez y lo que hubieran hecho ellos… cuando se lo cuento a una amiga se limita a decirme, Si? Que fuerte tia, que fuerte, jeje


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