Archivo paraEnero 8, 2008

Madres e hijas

Hace algún tiempo y en mi anterior blog publiqué un post que se titulaba algo así como “La niña de la casa: mi abuela”. Pues bien, parece que la titularidad de ese puesto está reñido: mi madre está luchando con uñas y dientes por él.

Como ya comenté en ese post, mi abuela vive con nosotros desde que tengo uso de razón. Igualmente desde que tengo uso de razón estoy escuchando tanto a mi madre como a mi abuela lanzarse los trastos a la cabeza, gritándose la una a la otra e, incluso, en algunas ocasiones llamándose de todo menos mamá o hija. La verdad es que en aquellas ocasiones me ponía muy tensa y por lo general, siendo pequeña, en cuanto oía el “portazo” (pues así acababan las discusiones, con un portazo) me echaba a llorar.

Por aquella época mi abuela tenía bastante complicidad mal entendida conmigo. Repito que era una cría (7 u 8 años, probablemente) y de vez en cuando me tiraba los canelones por el wáter cuando no quería comer más (¿dónde habrá acabado esa inapetencia alimenticia? *suspiro*) y entonces me decía: ”Espero que cuando yo sea mayor me devuelvas tú el favor”. En aquella época no sabía a qué se refería. En esta no os creáis que lo he averiguado, aunque tengo dos posibles candidatos a favores: 1) Que le haga todo lo que a una persona mayor se le tiene que hacer, como cuidarla, cambiarla, darle de comer, etc; 2) Tratar a mi madre tal como mi madre trata a mi abuela.  

Por mi parte sé que eso sería imposible (que tratara a mi madre como ella trata a mi abuela) pero a veces tengo mis dudas. Las tengo porque hará algunos años, en una de sus discusiones mi madre le espetó a mi abuela que si ella la trataba así era porque lo había aprendido de mi abuela, ya que ésta última había tratado así de mal o más a una tía abuela suya. ¿Quiere decir eso que no está en los genes sino que se aprende? En ese caso, llevo aprendiéndolo desde hace 25 años.

Aun así creo que cada uno aprende de los errores de sus padres y aunque las mujeres acabamos pareciéndonos sobremanera a nuestras madres sí o sí (y quien diga lo contrario es que no se ha fijado), creo que en las cosas que aborrecemos de ellas no nos parecemos. Al revés, más bien intentamos cambiarlo. Aun así, no creo que se diera oportunidad, porque en cuanto tenga mi propia casa se acabó lo que se daba.

El tema es que mi madre, a medida que se va haciendo mayor, cada vez es más infantil. Tiene algunos comportamientos tontos, como por ejemplo, al recibir su regalo de Navidad por parte de su amigo invisible (que ya sabíamos todos que a quien le había tocado mi madre había sido a mi padre), dijo: “¿Un Dvd? ¿pero este no graba? Pues no lo quiero”. Una contestación que solo podía recibir mi padre… O yo misma, pero absolutamente nadie más. Esos desplantes no se los hace a nadie más.

Sí, así, tal cual, como una niña mimada y consentida. Sí, todos hemos sido unos consentidos en nuestra casa, pero este tipo de actitudes son demasiado. Y así es con todo. Como ya comenté aquí, si mi madre tiene que hacer algo acaba encomendándomelo a mí. Ese algo puede ser hacer la compra, ir a hacerle algún recado… En fin, lo que sea. Cosas que ella podría hacer fácilmente ya que ni trabaja ni tiene que hacer la casa. Vamos, que está de ocio todo el día. Aun así, siempre que me pide algo se lo hago. Lo que me repatea es la actitud. La actitud de: “es tu obligación, y por eso no te doy ni las gracias, y te voy a tratar mal, apremiándote si es necesario, porque si no está hecho cuando a mi me da la gana (aunque te acabe de decir que lo tienes que hacer) es culpa tuya y tengo derecho a cabrearme contigo”.

La verdad es que últimamente esta actitud suya me puede. Supongo que siempre he tenido mucha paciencia, pero reconozco que de vez en cuando va rompiendo las barreras de mi autoestima, que no siempre es alta, y si ando medio hundida al final me acaba de hundir. A todos nos gusta que nos valoren, que al menos cuando haces algo por otra persona ponga una sonrisa… Y no cara de asco. Porque a veces un gracias es suficiente… Pero un gracias de corazón, que se note que en ese gracias se valora el esfuerzo que has hecho (y que no tendrías que haber hecho) y que realmente haya una compensación detrás de esas palabras.

Esta mañana me ha vuelto a pedir un favor tonto. Cuando le he dicho que vale, ha murmurado algo. Ese algo es: “me había prometido que no te iba a pedir ningún favor”. Le he vuelto a explicar (cosa que hice la semana pasada) que no tenía ningún problema en que me pidiera favores, pero que al menos cuando se los hiciera que me recompensara con un gracias. Me ha contestado que ella no lo ve igual, que si estoy bajo su techo tengo que hacer lo que ella me diga, a lo que yo le he contestado que si me pide algo, por pequeño que esa, por educación se tiene que dar las gracias. Y ahí ha empezado su pose infantil: ha empezado a repetir gracias con el tono más falso que podía hacer. Al colgar, y pocos minutos después, he recibido un mail al trabajo lleno de la palabra “GRACIAS”, y la última de este modo: “G R A C I A S”.

En fin, esto más que hundirme me ha cabreado, aunque reconozco que también me entristece el hecho de intentar hablar con ella y que lo que le diga le salga y le entre sin haberse parado en ninguna neurona. En fin… De verdad que me estresa. Qué pocas ganas tengo de volver a casa.

Comentarios (15)

Ideas para el pisito

El pisito va a dar mucha faena, y lo sabemos. Pero ya que no tendremos que pagar una hipoteca y que va a ser nuestro hogar durante unos cuantos años (y lo que podamos, nos lo llevaremos a nuestro siguiente hogar), queremos que el pisito sera fenomenal y estupendo, sobretodo en cuanto a decoración y diseño se refiere. Somos un poco pijos ambos, así que ya se nos está viendo que no todo va a ser de Ikea. A parte de lo que podamos ver en la Feria Expohogar que se celebrará del 1 al 4 de Febrero en Barcelona, ya hemos estado mirando muebles aquí y allá. Total, que he pensado que todas las ideas de decoración que vea y que me gusten para el pisito, las iré poniendo en posts y así todo estará bien ordenadito para cuando tenga que recuperarlas (las ideas, digo). Estas son cosas que he ido viendo.  

De Listone Giordano:

Pared agujereada con leeds incrustados que dan luminosidad a la estancia.

Pared “Luminoso” de Listone Giordano

La idea en sí es genial. Seguramente si la compro por la marca me saldrá demasiado cara, así que todo es preguntar a uno de mis tíos que es carpintero si me lo podría hacer. Seguir Leyendo: Ideas para el pisito

Comentarios (7)