Fin de año 2007: Relajación absoluta
No os podéis ni imaginar la pereza (y el trauma) que ha supuesto para mí volver a la vida real después de este Fin de año. De verdad que la vida es muy dura, pero cuando llegas de un hotelazo de lujo y relajación, la percibes aun peor.
El lunes (día 31) llegamos a Platja D’Aro a la hora de comer más o menos. De buenas a primeras no encontramos el hotel pero sí el centro del pueblo, así que decidimos comer en un restaurante de la cadena El Racó porque era uno de los pocos que estaban abiertos y que no eran de comida ultra rápida, aunque ahí nos comimos unas pizzas buenísimas. Después decidimos dar una vuelta para bajar la pizza y de paso encontrar un súper, ya que teníamos que comprar bolas de chocolate en lugar de uvas y demás cositas para la cena que queríamos hacernos en el hotel.
Después de pasear y comprar un exprimidor de naranjas para el pisito (más chulo…) nos encontramos con Nilo Manrique y sus hijos, y también a una mujer a la que yo no vi la cara pero que creemos que es la Gemio… Y que según ÉL si era la Gemio está horrorosa de la muerte. Bien, si es cierto eso que dicen de que la cara es el espejo del alma, me lo creo.
