Nochebuena, Navidad y San Esteban
Ya ha pasado la primera parte de las fiestas Navideñas y es hora de hacer un pequeño resumen de lo ocurrido.
Empezamos por la Nochebuena.
El 24 siempre me supone un estrés horroroso. Por la mañana a hacer las últimas compras o, lo que es mejor, cambiar uno de los regalos que compré hace tiempo del amigo invisible de Arwen: le compro una cosa para recogerse el pelo preciosa y va la tía y se lo corta. Total, que como el amigo invisible es mañana (igual que mi cumpleaños), me fui con previsión hacia el Corte Inglés. De paso así me comía una manifestación de los conductores del TMB que quieren dos días libres a la semana y asistía al desmayo y recuperación de un hombre de unos 50-60 años que se cayó justo a mi ladito, mientras iba a buscar el coche.
Después toca recoger, decorar, ordenar y cocinar. Porque claro, en mi casa somos tres hermanos y yo, la única mujer… Así que adivinad quién es la única que pringa. Antes me encantaban porque mi madre siempre me recogía el cuarto y me reordenaba los muebles… Ahora tengo que preparar yo la mesa para treinta personas (con la ayuda de ÉL) y ayudar en la cocina. En fin.
Por fin llegan mis hermanos. La cosa ya es más distraída porque, aunque ÉL está agobiado pasando la nochebuena en la casa rural que han alquilado para 18 personas, al menos me lo paso bien con ellos. Va llegando el resto de mi familia: hombres y mujeres que no saben cantar, pero que disfrutan torturándome con el “Ande, Ande, Ande” y con alguna canción rociera del pueblo de mi padre. En cuanto a los primos, el abanico de siempre: el cachondo que se mete conmigo siempre que puede, la de 17 años que va pintada como una pu(er)ta… Después de cenar, toca el primo invisible. El presupuesto era de 20€ y me he gastado casi el doble, porque quería comprarle a la prima que me ha tocado una sombra de ojos y un lápiz de M.A.C. La putada… La putada es que la receptora del regalo no tiene ni idea de lo que es esa marca y cuánto cuesta, así que me he gastado la pasta para nada, porque se queda igual que si se lo hubiera comprado en los 20 duros (o en un todo a 1€). Cada año me pasa lo mismo.
Como siempre tengo la regla en Nochebuena paso de salir porque me encuentro con el culo, no antes de que mis primos se pasen horas insistiéndome en ir a emborracharnos. Eso sí, no saldré, pero nunca me duermo antes de las 3.30.
Para el día de Navidad levantarme a las diez, porque claro, Papá Noël ha venido y mi sobrino viene a buscar su regalo a las 10.15 de la mañana. Vamos, que muerta de sueño recibo mi regalo (tanto para ÉL y para mí, nos han regalado al menos por un año la suscripción de un gimnasio carísimo, el Áccura, al que yo ya estuve apuntada pero era demasiado caro para mi nivel de vida actual) y no me puedo volver a acostar porque tengo que irme a casa de mi tía, que me da un palo… Para que os hagáis a la idea, a casa de mi tía (que es la hermana de mi padre) la más joven soy yo. La siguiente persona más joven me lleva diez años para arriba (diez años a partir de mañana, que es mi cumpleaños), el siguiente creo que tiene 45… En fin… Una fiesta. También estaba el frente de juventudes, o sea, mis dos abuelas, de las cuales un día tengo que hacer un post (o dos) porque sin duda se lo merecen.
Después de la comida de Navidad un respiro: quedo con algunas de las niñas para tomar un café Navideño, como ya es tradición. Despotricamos de la familia, nos contamos anécdotas graciosas y nos cagamos en que cada año pasa igual: a día 25 por la mañan ya estamos empachadas, y aun nos queda una comida más… Menos a mí, que me queda por pasar el día de hoy y el día de mañana, que es mi cumpleaños.
Finalmente, aunque me había jurado llegar pronto a mi casa, llego pasadas las diez de la noche. Y al día siguiente…
Al día siguiente San Esteban, con los mismos primos que los de Nochebuena más unos otros, que son de la misma familia, pero son muy sosos. No solo eso sino que, por alguna extraña razón (bueno, enrealidad la razón es que son gilipollas) les cae mal mi padre (que, será lo que sea, pero no deja de ser un encanto), así que conmigo son un poco gilipollas. Me cuesta sacarles conversación, y eso que yo hablo hasta con las piedras. Pero es que son tan estúpidos…
Finalmente llegué casi a las siete de la tarde a mi casa, con el estómago a reventar. Y hoy a trabajar. Y a celebrar con algunos mi cumpleaños. Y mañana a celebrar también mi cumpleaños, porque mañana sí que es mi cumpleaños.
¿Me felicitaréis mañana? Es que no sé si os lo había dicho, pero es mi cumpleaños…

Mask dijo,
27 Diciembre, 2007 @ 4:33 pm
Feliz cumpleaños!!…¿o es mañana? no estoy muy seguro
Hoy me doy cuenta de que reuniones como la de tu familia se dan en todas partes del mundo, hay unos parientes exactamente como tus primos sosos ( iba a poner gilipollas pero no los conozco), el 25 resucite a las 11 am gracias a que mi hijo me restrego un mono de los backyardigans en la carota
Bon Any Nou Brontë
( un vecino mío, que es de tu tierra me dijo que así se decía, pero no estoy muy seguro, espero que no sea una mala palabra.. por lo de Any)
Brontë dijo,
27 Diciembre, 2007 @ 10:28 pm
jijiji estoy escribiendo este comment a traves de mi nuevisimo ipod touch regalado por el mejor novio del mundo!!!!!!! Jijiji es taaaan chulo!!! Mola tanto tanto!!! Es q se ha adelantado!!! Jijiji
mask, gracias.x felicitarme!! A mi es q un felicidades m pone la piel de gallina de la ilusion!! Un beso enorme y muchas gracias!!!