Archivo paraDiciembre 14, 2007

Pero que quede bonito, ¿eh?

(Derecho a pataleta 1)

Esta frase me revienta. Me revienta por todos lados. Sobretodo porque la suele decir mi madre.

Mi madre tiene una mala costumbre: no hacer nada. Y cuando digo nada, es nada: se jubiló hace un tiempo después de haber trabajado mucho, tanto en la empresa de mi padre como en casa (somos cuatro hijos), y por lo tanto ha decidido que ahora es su tiempo de descansar.

Así que bueno, me he acostumbrado (porque no me queda otra y porque mi padre ya tiene bastante con lo que tiene) a ser su recadera oficial. Para todo. Mi abuela tiene que ir al médico; la llevo yo. Tiene que hacerle un regalo a mi padre; lo pienso y lo compro yo. Hay que decorar la casa de Navidad; lo pongo yo mientras ella mira la tele. Y no me quejo. Bueno, al menos no suelo quejarme, porque hay veces que me saca de quicio. Sobretodo cuando me dice que yo a ella no le hago ningún favor. Ha llegado un punto en que el hecho de que yo le haga cosas, con todo el gusto del mundo, ha supuesto una obligación, y a menos que se trate de cosas como cortarme las venas o algo que me suponga un verdadero esfuerzo, como dejar de respirar, nada es un favor. Por lo tanto, como no lo valora como tal, las pocas veces que yo le pido algo le supone un mundo, y encima me pone ese tono de voz tan característico de ella que es una mezcla entre “me sacas de quicio” y “menudo coñazo” y “sabes que lo hago por obligación” que son únicos.

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