El Orfanato… O cómo no poder pegar ojo durante tres días (no tiene spoilers)
El jueves por la noche, aprovechando la fiesta patria, me fui para mi querida Córdoba. Como ese día estábamos algo cansadillos decidimos que nos pasaríamos mi dieta por el (piiiiip) e iríamos a cenar y después al cine. Fuimos al Confucio, el único japonés que tiene un pelín de calidad en esa ciudad y más tarde quedamos con Kojak, el mejor amigo de ÉL, también conocido como su otra novia, por la frecuencia de éste (Kojak) en que necesita quedar con ÉL.
Pues bien, nos fuimos a los famosos cines del Tablero donde es toda una experiencia (casi casi igual que ir al cine al Ànec Blau) porque a mí se me había metido en la cabeza que si íbamos al cine íbamos Sí o Sí a ver el Orfanato, y como los tengo dominados, me hicieron caso.
La madre que los parió por haberme hecho caso.
