Archivo paraSeptiembre, 2007

La cosa más bonita del mundo

Soy una inútil colgando vídeos, así que si lo queréis ver, picad aquí.

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Soy una rencorosa

Todo empezó el martes pasado, estando yo tranquilamente en mi casa por la tarde. Hablaba con ÉL por el móvil cuando noté, gracias a la llamada en espera, que alguien estaba intentando desesperadamente hablar conmigo. Era Arwen, una de las arpi-amigas (esas a las que quiero mucho pero que me dan muy mala vida y muchos disgustos), con la voz temblorosa y balbuceando todo el rato. Después de mucho sonsacar resulta que Gaia está mal: su novio la ha dejado. Total, vístete, coge el Mini y pa la gran ciudad.

Bien, cuando llegué el panorama era desolador, como todas las rupturas de relaciones que ya llevan unos cuantos años y sobretodo cuando son totalmente insospechadas. Pues nada, a estar ahí, porque es lo que sale y apetece hacer. Charlamos y le ofrezco que esa noche, si quiere, se venga a mi casa a dormir y así se distrae un poco. Asímismo, también le digo que, como ÉL no está, si quiere se puede venir el fin de semana a casa, o sea, el sábado y el domingo. A todo me dice que sí porque en mi casa siempre ha sido muy feliz, así que vamos a que recoja algo de ropa. Al dia siguiente, tan maja yo, me levanto una hora antes de mi hora para dejarla en el trabajo y que no tenga que ir en transporte público. Los demás días nos llamamos para saber si está bien y si hay novedades hasta el viernes, que no sé nada de ella y no sé finalmente si vendrá o no.

Aquí surge el problema. Finalmente me llama el viernes por la noche para preguntarme hasta qué día se puede estar en mi casa. Claro, mi cara fue todo un poema, porque pensé: hombre, sábado y domingo, que yo el lunes trabajo… Seguir leyendo Soy una rencorosa

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De viaje por la Costa Este: New York (Chapter One)

El sábado por la mañana dejamos Washington para dirigirnos por fin a Manhattan. Nos hospedábamos en el Buckingham Hotel, que estaba en la 56 con la Sexta, es decir, una calle por debajo de Central Park. La situación no podía ser mejor y además el hotel estaba en muy buenas condiciones.

Fuimos a un Mall de Manhattan donde uno de mis hermanos comentó que se podían encontrar bastantes tiendas, y ya que casi todos habíamos ido con lo justo de ropa, pensamos que lo mejor sería hacer ahí la primera parada. Compramos algo ahí (no demasiado) y ya bastante abanzada la tarde llegamos a Manhattan, a través del túnel Lincoln (todo está dedicado a este hombre en este país). La primera imagen desde luego es escalofriante, aunque reconozco que sin las torres el perfil de Nueva York se queda un poco cojo. Encontramos el hotel a la primera y, mientras unos deshacíamos las maletas otros devolvían el coche que habíamos alquilado para hacer el trayecto de Washington a NYC.

Después de descansar un pelín (a mí las tiendas me cansan muuucho, mucho) decidimos ir a Times Square andando y cenar en el TGI’s Friday donde la carne en teoría era buena. Después de un par de fotos y de andar por las larguísimas manzanas de NY ya teníamos algo de apetito y nos pusimos las botas. El problema es que estaba tan cansada que lo disfruté poco, aunque claro… Aun me quedaban seis días por delante para disfrutarlo de verdad…

El domingo ya fue otro día. Teníamos previsto ir a ver una ceremonia Gospel y por lo que habíamos visto sabíamos que debíamos ir bien vestidos. Total, que yo me puse mi vestido monísimo (el mismo que me había puesto para la casa blanca, de palabra de honor, con un cinturón justo debajo del pecho y un vuelo increíble desde la cintura hasta abajo) para asistir a la misa, aunque antes pasamos por un bar que estaba muy cerca del hotel para desayunar.  ¡Y qué delicia! Yo me pedí las típicas tortitas americanas con chocolate y ÉL el desayuno especial de la casa: tostadas francesas, huevos y salchichas. Nos pusimos las botas y al salir del bar… En fin, ¿os acordáis de esa famosa escena en la que Marilyn se pone justo encima de una salida de aire del metro y se le sube la falda hasta los hombros? Seguir Leyendo New York (Chapter One)

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Real como la vida misma

Mi hija lleva desde los nueve años queriendo entrar en Gran Hermano para poder operarse”

Y digo yo… ¿No ha pensado nunca en trabajar?

Sé que no suelo comentar estas cosas, pero me parece aberrante la cantidad de gente que vive por y para la tele-basura, que se consume ante el televisor preocupada de si tal es transexual o tal otra ha tenido un embarazo ectópico. Pero es que ya no solo eso.

Hay un programa que parece ser que tiene un gran share que se llama Estenas de matrimonio. Lo conocía (más o menos) porque durante muchos años formaba parte de un bloque de un programa para abuelos que daban los sábados por la noche en la Televisión Nacional (TV1). Cuando lo vi anunciado pensé: esto debe de ser una mierda. Y no, no me equivocaba.

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