09.26.07
De viaje por la costa Este: New York (Chapter Two)
El lunes tocaba día de museos. Antes del Museo de Historia Natural, me empeñé en que había que ver el Guggenheim, pero por fuera, ya que la estructura es preciosa. Para ello, aparte de coger el metro, teníamos que andar un rato bastante largo, pero no me importó porque el día anterior habíamos dormido bastante bien.
La primera odisea fue llegar al primer museo. Nadie me entendía. Sé que mi acento no es lo mejor que hay en este mundo, pero pensaba que pronunciar “Gúguengeim” no era tan distinto que “Guguenjáim”. Pues resulta que sí. Cuando ya cogimos el truquillo al tema ya nos habíamos alejado bastante del museo pero conseguimos llegar depsués de mucho andar y, por ende, perder tiempo. Y, ¿Para qué? Para encontrarnos con que tooooda la fachada del Museo estaba recubierta de andamios porque la estaban renovando. Bien, mi familia casi me asesina (había sido cabezonería mía), no solo por el chasco sino porque además estábamos muy arriba y en el lado derecho de central Park, y por lo tanto nos quedaba lejos lejos del Museo de Historia Natural. Pero el paseo nos sirvió para conocer el lago del parque. Decidimos cruzar todo el lago y bajar por el otro lado andando que, aunque era una pateada importante, fue muy agradable.
El parque es precioso. Realmente por algunos momentos te olvidas de que estás en una ciudad tan bulliciosa e increíble, y te sientes como si te hubieras teletransportado a otro lugar. Además, como desde el lago se ven las construcciones de los edificiones imponentes de piedra blanca de los años 20 de Manhattan, puedes ir apreciando la arquitectura de la ciudad con toda la tranquilidad del campo. La verdad es que es muy recomendable. También es curioso ver la miscelanea de turistas y de deportistas con sus Ipods que van a correr a lo largo del lago. Me encantó.
Entre pitos y flautas se nos hizo tardísimo cuando por fin entramos al museo. Era el momento esperado ya que a ÉL le encanta todo lo relacionado con los dinosaurios y los mamíferos prehistóricos, y me moría de ganas de ir allí a que me explicara todo lo que sabe. fue una auténtica gozada. El problema es que, como todos estos museos de este calibre, es tan grande que no da tiempo a verlo todo ni de lejos, y además corres el riesgo de perderte. Nosotros, sin ir más lejos, nos perdimos a la hora de encontrar la salida.
Nada más entrar te encuentras con tres esqueletos de dinosaurios (le pediré a ÉL que especifique cuales eran) que nos las vimos y revimos para hacerles una foto. En ese recibidor te encuentras con diferentes tipos de colas para comprar entradas. Una vez comprado (que tardas un rato) ya puedes visitar todo lo que quieras del museo. Nuestra primera parada fue al planetario (has de pagarlo a parte de la entrada), donde nos explicaron de una manera asombrosa (da gusto ver las estrellas tan de cerca) cómo se originó la tierra y la vía láctea con la voz de ¡Robert Redford! Después visitamos la zona de geología con sus increíbles diamantes (ante los cuales se me cayó la baba) y demás piedras preciosas y semipreciosas, la zona de los monos… En fin, todo lo que estaba en la primera planta. Finalizamos y por fin nos fuimos a comer. Una vez bien comidos (adictiva comida basura…) nos fuimos cada uno por nuestro lado a ver lo que nos interesaba.
Nosotros fuimos directos a los dinosaurios. Disfrutamos muchísimo, fue muy divertido, y muy interesante porque ÉL me iba contando todo lo que sabía (que es mucho) sobre los dinos. Me encantó, porque aunque en Londres ya habíamos visto algo, no tiene ni punto de compración (en cuanto a cantidad, etc) con lo que vimos en Nueva York. Además, con ÉL cada día aprendo algo nuevo… Fue una pasada. Cuando lo acabamos ya quedamos con el resto en la puerta y cogimos un autobús que nos iba a llevar al Macy’s de la Quinta, ya que con el primer día no tuvimos suficiente y aun teníamos la maleta vacía.
Pero es que ahí no acaba la cosa. Ya sabéis que Nueva York es muy grande, que en Manhattan hay muchas personas peculiares y que ahí te puede pasar de todo. Pues bien. En el autobús nos encontrábamos, parados justo delante de la Public Library (bajando la Quinta), cuando la mujer de una pareja de ancianos se cayó al suelo. Todo el mundo se la quedó mirando pero nadie, absolutamente nadie la ayudó, ni el señor que la acompañaba ni el policía que le preguntaba desde una distancia prudencial si estaba bien. Cuando la señora empezó a levantarse (todos los del autobus mirándola, por supuesto) no sé qué pasó que volvió a caerse. En ese momento la autobusera salió del vehículo para ayudar a la buena mujer porque su marido (sí, el que le acompañaba era su esposo) ni siquiera movió un dedo para ello.
Mientras todo esto sucedía (teníamos un genial primer plano ya que ÉL y yo estábamos sentados justo delante de la puerta trasera), una homeless abrigada con mil piezas de ropa bajó del autobús. Aquí ÉL y yo diferimos porque yo vi que salía por la puerta trasera y él ya la vio en la calle, así que no sabemos a ciencia cierta si estaba en el autobus o no cuando la vieja se cayó al suelo. Mientras la autobusera atendía a la señora en la puerta delantera, la Homeless, ni corta ni perezosa, se bajó del autobús, se puso justo delante de la puerta, se bajó los pantalones, se bajó las bragas y se puso a mear ahí mismo. Podría ser escatológica y deciros que tenía la regla, pero no lo voy a hacer. Solo os digo que todos nos quedamos con la boca abierta con una mezcla de asco y horror, así como de esa fascinación que solo ocurre cuando estás ante algo horrible. Mientras la mujer hacía sus necesidades (menores) en la calle, nos obsequió a todos con un bonito ejemplar del dedo corazón, primero apuntándolo hacia los que ella daba la espalda y luego a nosotros, a los del autobús. Finalmente, la homeless subió con sus bolsas y sus cosas y a nuestra altura dijo algo así como: ”tengo que darme prisa o me quitan el sitio”.
Por cierto, el matrimonio acabó subido en el autobús. La señora iba hecha un mapa, se había hecho daño… En fin. Los demás nos quedamos horrorizados hasta que llegamos al MAcy’s, donde intentamos comprar algo. Para ÉL y para mí fue de lo más infructuoso, pero ya sabíamos que al día siguiente disfrutaríamos en nuestras tiendas.
Antes de irnos a dormir decidimos que en algún sitio debíamos de cenar así que quedamos con mi hermano y su mujer en el Bubba Gump, el restaurante basado en la película de Forest Gump. A parte de las gambas, que estaban buenísimas, y el merchandising, lo que más destacaría era el colocón de estupefacientes que parecía que llevaran los camareros, que no pararon de gritar y de cantar durante toda la cena. Eso sí, el sitio es bastante curioso y vale la pena, por aquello de variar un poco el menú y dejar de comer hamburguesas.
Con el estómago lleno ya nos fuimos hacia el hotel. Visto lo visto el día siguiente prometía…
Jorge escribió,
26 Septiembre, 2007 a 2:15 pm
Yikes! que aventura con la mujer esta… pero como bien dices, en NY todo puede pasar y cosas así no son la excepción. Yo en los 10 años que tengo de vivir aquí nunca he visto una cosa similar… por otro lado, el sistema de transporte público no es precisamente algo que puedas usar aquí porque lo usan los pobres entre los pobres y es algo inseguro.
Y las fotos?
pd. por cierto, voy a Barna en poco mas de una semana… te mando un mail
.
Juan Ángel escribió,
26 Septiembre, 2007 a 3:30 pm
Ajajajaj! Que jarto… Lo de no ayudar a alguien cuando se cae (o en general mostrar indiferencia ante todo)ya se sabe de los neoyorquinos, pero de ahí a que una paisana mee así como así… xDD! Debió de ser espectacular… Haber si sigues contando! Un abrazo!
carmncitta escribió,
26 Septiembre, 2007 a 5:59 pm
joer…y qué cara se te queda después de ver a la tía haciendo pis? jajajaja…bueno yo en un concierto de la merçè hace unos años, una mujer que estaba viendo el concert, de pronto se bajó los pantalones y se puso al tema…ains, mira lo que me has hecho recordar!!!!!! xDDDD
Bronte, y como disteis con todos esos sitios? por ejemplo, lo del restaurante este de forrest gump, con una guía simplemente?
muaaaaaaks
acoolgirl escribió,
26 Septiembre, 2007 a 8:13 pm
Que fuerte lo de la homeless… que ascoooo!!! Pero me parece mas fuerte todavia que nadie ayudara a la señora…
Me encanta como lo estas contando!!! es como ci lo viera!! Ademas, estoy tomando buena nota para cuando vaya yo!
Un besitooo
Brontë escribió,
27 Septiembre, 2007 a 8:29 am
Jorge, así que te vienes a Barcelona? A ver si coincidimos porque mi sobrino andaluz está a puntito de nacer y voy a estar a caballo entre Córdoba y Barcelona… No he recibido mail todavía, ya me dirás!
(ahora pongo un par de fotitos, es que aquí tengo pocas!! jurl!)
iJuan, si te digo que todavía nos seguimos riendo por lo psicodélico de la situación no se si me creerás… pero es cierto. Y eso que se me quedó un mal cuerpo que no veas, pero cuando ya pasa el susto… jeje Sigo, sigo contando! Aun me quedan un montón de días! jajaja
Citta, no me digas? En la Mercè? si es que yo siempre digo que New York es a USA lo que Barcelona es a España! La ciudad más guay! Y también la más… en fin, que todo lo bueno tiene su cara negativa.
El Bubba lo conocemos porque bueno, en mi familia hay bastante tradición de ir a Estados Unidos, y mis hermanos, sobretodo uno, ha estado muchas veces… Fue poco después de que se hiciera Forrest Gump y se enteró por casualidad de que existía el restaurante. Además, en New York no puede estar más céntrico, en pleno Broadway. Igualmente, cuando vayáis no dudéis en preguntarme por cualquier cosa que con la legión de hermanos que tengo os dirán lo que queráis! jeje
GoolGirl, a mí ya no sé lo que me parece más fuerte. Hay tanto pero que tanto chalao… Me alegro que te guste cómo lo cuento, de verdad! Todavía hay un montón de cosas más!!! Tú toma nota, aunque hay muchas cosas que me quedé con ganas de ver, ya te digo… jejeje
carmncitta escribió,
27 Septiembre, 2007 a 5:36 pm
uffff brontë te aseguro que cuando vaya te pasaré una lista de preguntillas jajajajaja, es uno de los viajes de mi ‘lista’
Jorge escribió,
28 Septiembre, 2007 a 3:25 am
pues no lo encuentro!!
… creo que el ultimo mail tuyo lo dejé en la cuenta del trabajo anterior y ahora no tengo donde mandarte… me mandas uno para ponerte en mi address book?
besos!
Brontë escribió,
28 Septiembre, 2007 a 10:00 am
Citta, me tienes que contar qué más viajes están en tu lista! Por cierto, sabes que quizá me voy a París con ÉL en abril o mayo? Estoy tan contenta!
Jorge, mándamelo a bronteodissey@gmail.com, que es mi correo del blog!
Harry escribió,
28 Septiembre, 2007 a 3:51 pm
Me dejas perplejo. ¿Robert Redford os explicó cómo se creó la Tierra? Pero… ¿no fue Dios? Si no fue él, ¿qué hizo durante esos 7 días? jeje
Por cierto, yo también he estado en algún Bubba Gump (no en el de NYC, pero sí en Chicago y Miami) y, aunque las gambas no tienen nada que ver con las que tenemos en Palamós, la verdad es que las hacen muy buenas y después de comer carne y carne apetecen un montón.
Brontë escribió,
1 Octubre, 2007 a 9:53 am
Es que Robert Redford es Dios, pero solo somos unos pocos los que lo sabemos! jejeje
Sí, está claro que no tiene nada que ver con las gamas de Palamós (carísimas, por cierto), pero en realidad ningún marisco americano tiene que ver con el español. Por eso el americano (como la langosta, por ejemplo) esmucho más barato que el español!