De viaje por la costa Este: New York (Chapter Two)
El lunes tocaba día de museos. Antes del Museo de Historia Natural, me empeñé en que había que ver el Guggenheim, pero por fuera, ya que la estructura es preciosa. Para ello, aparte de coger el metro, teníamos que andar un rato bastante largo, pero no me importó porque el día anterior habíamos dormido bastante bien.
La primera odisea fue llegar al primer museo. Nadie me entendía. Sé que mi acento no es lo mejor que hay en este mundo, pero pensaba que pronunciar “Gúguengeim” no era tan distinto que “Guguenjáim”. Pues resulta que sí. Cuando ya cogimos el truquillo al tema ya nos habíamos alejado bastante del museo pero conseguimos llegar depsués de mucho andar y, por ende, perder tiempo. Y, ¿Para qué? Para encontrarnos con que tooooda la fachada del Museo estaba recubierta de andamios porque la estaban renovando. Bien, mi familia casi me asesina (había sido cabezonería mía), no solo por el chasco sino porque además estábamos muy arriba y en el lado derecho de central Park, y por lo tanto nos quedaba lejos lejos del Museo de Historia Natural. Pero el paseo nos sirvió para conocer el lago del parque. Decidimos cruzar todo el lago y bajar por el otro lado andando que, aunque era una pateada importante, fue muy agradable.
