Archivo paraSeptiembre 17, 2007

Soy una rencorosa

Todo empezó el martes pasado, estando yo tranquilamente en mi casa por la tarde. Hablaba con ÉL por el móvil cuando noté, gracias a la llamada en espera, que alguien estaba intentando desesperadamente hablar conmigo. Era Arwen, una de las arpi-amigas (esas a las que quiero mucho pero que me dan muy mala vida y muchos disgustos), con la voz temblorosa y balbuceando todo el rato. Después de mucho sonsacar resulta que Gaia está mal: su novio la ha dejado. Total, vístete, coge el Mini y pa la gran ciudad.

Bien, cuando llegué el panorama era desolador, como todas las rupturas de relaciones que ya llevan unos cuantos años y sobretodo cuando son totalmente insospechadas. Pues nada, a estar ahí, porque es lo que sale y apetece hacer. Charlamos y le ofrezco que esa noche, si quiere, se venga a mi casa a dormir y así se distrae un poco. Asímismo, también le digo que, como ÉL no está, si quiere se puede venir el fin de semana a casa, o sea, el sábado y el domingo. A todo me dice que sí porque en mi casa siempre ha sido muy feliz, así que vamos a que recoja algo de ropa. Al dia siguiente, tan maja yo, me levanto una hora antes de mi hora para dejarla en el trabajo y que no tenga que ir en transporte público. Los demás días nos llamamos para saber si está bien y si hay novedades hasta el viernes, que no sé nada de ella y no sé finalmente si vendrá o no.

Aquí surge el problema. Finalmente me llama el viernes por la noche para preguntarme hasta qué día se puede estar en mi casa. Claro, mi cara fue todo un poema, porque pensé: hombre, sábado y domingo, que yo el lunes trabajo… Seguir leyendo Soy una rencorosa

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