Al teléfono

A finales de julio mi oficina está en cuadro. Y cuando digo en cuadro me refiero a que, ahora mismo, está el jefe supremo, mi jefe directo, mi compañera, el informático (a veces) y yo. No es que seamos una gran cantidad de trabajadores en época normal, pero cuando te falta más de la mitad de la plantilla se nota.

Y como se nota, a veces hay que hacer trabajos que a ti no te tocan. Las secretarias no están así que, para empezar, yo tengo que entrar una hora antes para atender al teléfono y a la gente que aparezca porque no hay nadie más y no queda muy bien que el jefe supremo conteste a su propio teléfono. Así que nada, es cuando me encuentro, cara a cara, con la fauna (también conocido como clientes y proveedores) que llaman cada día a la empresa.

Primero nos encontramos con el Sr. Borde (le he cambiado el nombre por razones evidentes) que llama cada mañana veinte veces. El Sr. Borde es, como bien dice su nombre, un borde de mucho cuidado. Para que os hagáis a la idea, no conocemos a ningún secretario que le haya durado más de un mes. No me extraña porque este hombre es tan irritante que sacaría de quicio a cualquiera. Además es un maleducado. Es de los típicos personajes que se piensan que por ser el director general de una pequeña empresa él es humano y tú, que le coges el teléfono y le solucionas todos los problemas que su obtusa mente no puede ni llegar a entender, eres una mierda pinchada en un palo que no necesita ningún tipo de atención. Por eso no hace falta que te salude ni que sea amable contigo… Y si algún día no te cuelga mientras te estás despidiendo será, probablemente, porque está enfermo. No solo eso sino que, cuando quiere hablar con alguno de nosotros, no llama él directamente… Lo hace su secretaria, y entonces, cuando nos ponemos, se pone él. En fin, es algo tan despótico que me saca de quicio.

Una vez, el Sr. Borde tenía prisa para que le enviáramos algo que aun no nos había ni pedido. Eran las ocho de la mañana y quería hablar con mi jefe directo, que estaba en esos momentos en una reunión fuera de la oficina. Naturalmente, llamó su secretaria del momento, que si no recuerdo mal le duró una semanita más. Bien, a las ocho le informaron de que mi Jefe Directo no estaba y que no sabrían exactamente cuándo llegaría, pero no lo esperaban hasta las 11. Colgaron. A las 8.20 volvió a llamar la secretaría preguntando por mi Jefe Directo. La volvieron a atender contándole lo mismo, que no estaba. Cuando yo llegué a las 9, la secretaria ya había llamado cuatro veces, y no paró de llamar más adelante. En una de esas le cogió el teléfono mi compañera y con el altavoz, le volvió a advertir que mi Jefe Directo no estaba. La muchacha, pobre, prácticamente al borde del llanto (y no exagero) nos explicó que el Sr. Borde necesitaba hablar con él y que ya estaba desesperada, que sentía mucho llamar tanto pero… En fin, mi compañera le dijo que lo entendía, que hiciera como que iba llamando pero que nosotras la llamaríamos en cuanto llegara mi Jefe Directo. Pobre, esa chica me dio mucha lástima.

Luego están todas aquellas personas que tienen ese tipo de voz tan confundible y que yo tan fácilmente confundo. Soy una experta en meter la pata hasta el fondo. El otro día, sin ir más lejos, llamaron por teléfono y lo cogí yo. Oí una voz súper familiar y me dije: ay mira, si es Juan (persona con la que tengo mucha confianza porque le conozco desde hace años). “Hola Juaaaaaan, soy yo, qué tal?” justo cuando el hombre me está contestando trasteo con las manos y se me cae el teléfono sobre las piernas, así que no oigo lo que me dice, solo llego a oir que necesita hablar con el Jefe Supremo.Empiezo a hablar con él con toda la confianza del mundo y contándole mi vida y de pronto, eso que una luz se te enciende en la cabeza y dices: “mierda, este no es Juan. Quién coño es?” Así que toda azorada, solo se me ocurre decir: “aaay, creo que le he confundido con otra persona y blablabla” En fin, todas aquellas excusas que pones cuando has metido la pata. Por fin me presento, le pido mil perdones y el tío ya, medio descojonao, me dice que no me preocupe pero que necesita hablar con el Sr. Jefe Supremo. En fin, después de cinco minutos de diálogo de besugos le tengo que informar de que el Jefe Supremo no está. Un minipunto para Brontë.

Como último apartado, y lo que más me saca de quicio, son aquellas personas que se empeñan en pasarte un fax. Pero no te pasan un fax por el fax sino que te pasan un fax por el teléfono, como por ejemplo hoy. ¿Eso qué quiere decir? Que desde las ocho de la mañana (ahora son las 9.35) están intentando enviarme un fax cada diez minutos, y cada vez que descuelgas lo único que se oye son unos insufribles pitidos. Iba a tirar el teléfono por el váter, pero me ha pillado mi jefe.

Pd: Mañana es la boda a la que no sabía si ir o no… Y al final he decidido que sí que iré. Ya os contaré.

4 Comentarios »

  1. carmncitta dijo,

    20 Julio, 2007 @ 11:43 pm

    bufffff, pues menudo plan, no???

    Oye que vaya bien la boda, oooommmmmm, ya nos contarás :D (yo es que no puedo con la sbodas……..)

    muaaaaaks

  2. Ashiku dijo,

    21 Julio, 2007 @ 4:35 pm

    Yo fui empleada de un Mr Borde, no secretaria sino en la Planta Técnica. Fui record total, ya que duré tres años y el récord anterior en mi puesto había sido un par de meses, pasando por gente que se había ido a los ¡quince minutos! por el maltrato constante de este insufrible hombre que llegó a volver tartamudo a un empleado.
    ¿Cómo hice? Me reí de él, siempre, por lo bajo, sin mirarlo o mirándolo a la cara; a sus ataques le respondía con una pregunta inocente sobre el éxito increíble en un negocio de uno de sus archirrivales, o si había visto en sociales a la hija de fulano que se recibió con honores (todas cosas que lo volvían loco porque a los hijos los había estupidizado) y así, hasta que me tomó terror por los puñales que le clavaba y entonces me dejó trabajar tranquila. Por algo nací en noche de Brujas.
    De llamadas me pasó DE TODO, desde decirle a alguien “señor, sí, señor” y que me contesten “me llamo Susana, lo que pasa es que fumo mucho”…hasta … ay, no, no me quiero ni acordar.
    A ver cómo fue ese casamiento, desde qué te pusiste y ¡qué regalaste, ja, ja! Todo, queremos saber.

  3. acoolgirl dijo,

    22 Julio, 2007 @ 10:25 pm

    Bienvenida a mi mundo!!! Que, desde que despidieron a la secretaria hace un añito (ni mas ni menos) servidora realiza sus funciones!!!

    La verdad es que lo del fax es lo peor… yo acabo de los nervios!!! Pero bueno, tambien hay alguna gente maja…

    Besotesss

  4. Brontë dijo,

    23 Julio, 2007 @ 11:14 am

    Ay Citta, sí, hoy porque ya llevo muchas veces que he contado la boda, pero ya os contaré… No tiene desperdicio…
    Ashiku, lo que no te pase…! jejeje Desde luego, porque no me dejan, porque si fuera por mí ya le hubiera pegado un par de cortes a este Mr. Borde… pero como el cliente siempre tiene la razón… qué injusto, verdad? Me acuerdo una vez que llamé a un cliente y me cogió el teléfono su hijo. Pregunté con el que quería hablar y la respuesta fue: Ha muerto. Se me escapó un “joder” y no sabía dónde meterme. Eso sí, al año siguiente renovaron el contrato.
    Madre mía Cool Girl, creo que si fuera tú me tiraría de los pelos. No llevo ni dos semanas y ya voy loca…!!! Eso sí, hay gente maja… pero no llama tanto la atención!

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