El absurdo control en los aeropuertos
Muy a menudo tengo que visitar el aeropuerto de Barcelona para irme al de Sevilla. Cuando digo muy a menudo es, por lo general, unas dos veces al mes. Al principio de mis andaduras cordobesas no había problema: yo llevaba mi trolley de fin de semana con mis enseres y mis champús, cremas y demás porque no me costaba nada acarrearlo. Lo subía en cabina y en un momento, después de hora y media de viaje, ya estaba lista para coger el tren que me llevaría de Sevilla a Córdoba.
Entonces, de un día para otro, la Unión Europea decidió aplicar la nueva ley a bordo: no se pueden llevar líquidos. Al menos, no se pueden llevar líquidos más allá de unas cantidades mínimas, formatos de colonia, por ejemplo, que en geral no se comercializan. Aquí empezó el absurdo: Llevas una botella de agua que, si hace falta, bebes delante de ellos (los guardias que están en los arcos de control y que no tienen culpa de nada) para demostrar que es agua y no explosivo líquido y aun así tienes que tirarlo a las papeleras. Seguir leyendo El Absurdo control en los Aeropuertos
