Archivo paraMayo, 2007

¿Ciudadanos de Segunda? No: el catalán en Catalunya (Segunda Parte)

Bien, supongo que a estas alturas a todo el mundo le habrá dado tiempo de ver el documental (y sino Ésta es vuestra última oportnuidad!!).

La verdad es que mientras veía el vídeo mi indignación iba creciendo. No lo he vuelto a ver desde hace un par o tres de semanas y es probable que me deje alguna cosa, pero quiero matizar los temas que más me han sorprendido y/o molestado y sobretodo lo que he encontrado más manipulador.

Para empezar, el señor que quiere escolarizar a su hijo en castellano. Es algo que me cuesta un poquito de entender. Este hombre lleva desde los años 80 viviendo en Catalunya, y él mismo habrá visto que el catalán está a la orden del día y que no está de más salir del colegio sabiendo catalán (dejo claro en el post anterior que todos salimos del colegio sabiendo hablar y escribir mejor el castellano que el catalán), sobretodo si se va a quedar aquí. Vamos a ver… ¿Para qué negarle aprender una lengua que más adelante va a necesitar? Para ello, que se vaya ya de Catalunya porque él mismo, su padre, le está cerrando puertas que más adelante podría necesitar abiertas.

Otro tema escabroso: Las clases de acogida (o clases para corregir a los desviados, como dicen en el vídeo). Las pintan como si cogieran a los niños y nunca fueran a clase con los demás, sino que estuvieran marginados para aprender catalán. Desde luego, esto no es así. Son simples clases de repaso, a las que asistes cuando se han acabado el resto de la clases del día. Lo mismo que cuando un niño va mal en matemáticas y los padres les ponen una profesora particular; o mejor: que asista en el propio colegio a clases de refuerzo. ¿Por qué es lícito que un niño acuda a clase de mates y no a clase de catalán? Solo porque es el catalán. Si fueran clases de inglés a nadie le sorprendería.

En cuanto a que controlan lo que hablan los niños en el patio, eso no es más que una manipulación. Cuando yo era pequeña y me ponía a escuchar el walkman en el patio en vez de ponerme a jugar, me venía una profesora y me pedía que los guardara, porque eso evitaba la comunicación. Después se prohibió que los niños se trajeran las maquinitas como la Game Boy. Con el tema de la lengua pasa lo mismo. Curiosamente, la pregunta se lo hacen a dos niños (a quienes no se les ve la cara) pero de quienes se puede identificar perfectamente el acento: árabe. Curiosamente, la reportera no les pregunta a los niños qué lengua estaban hablando cuando la profesora les pidió que hablaran en catalán. ¿Y si en vez de hablar en castellano estuvieran hablando en árabe? No creo que la profesora lo hiciera como consigna del colegio, sino que, si ves a dos niños hablando en una lengua que nadie más entiende, puedes temer que se formen guetos (sobretodo en sitios con mucha inmigración) y que no se comuniquen con los demás. Creo que el decirles que hablaran en catalán se puede deber más a una elección personal que a una consigna del colegio prácticamente hitleriana, como quieren dar a entender en el vídeo.

Otro tema más de manipulación: El hombre del tiempo. Sí, es una chorrada inmensa. Ellos dicen que la televisión catalana está tan manipulada (una de las televisiones con más calidad del país, según dicen todos los expertos) porque el hombre del tiempo habla sobre un mapa donde solo sale Catalunya, València y las Illes Balears. ¡¡Si es que Tv3 solo se vaía en esas comunidades!! Si pones el tiempo en cualquier televisión comunitaria, como por ejemplo, Canal Sur, hablan y se explayan sobre el mapa de Andalucía. ¿Alguien dice que en Andalucía son malos malosos? No, claro que no. Si es que eso es lo normal, que se dediquen básicamente a su comunidad. Además… En las televisiones nacionales donde sale un hombre del tiempo, siempre, siempre, se ponen tapando Catalunya y Baleares, y nunca me entero del tiempo que va a hacer en Barcelona.

En fin… Como este tipo de manipulaciones (que pueden parecer tontas) hay muchísimas más. La lástima es que son manipulaciones que, después de toda la mala prensa que se nos ha dado en los últimos 8 años (primero con el PP, después con ERC), muchos están dispuestos a creer.

¿Seré un bicho raro? ¿Viviré en un mini-paraíso donde todo es bucólico? ¿Seré la nueva protagonista del Show de Truman? ¿Por qué me hago estas preguntas? Pues porque no hablo con casi nadie en catalán, y se supone que el castellano, en Catalunya, está en vías de extinción. Y tampoco nos dirigimos en inglés.

Podría poner muchos más ejemplos de verdades a medias y de manipulaciones que se encuentran en el vídeo para hacer creer que somos malos malosos y que ninguno de nosotros sabe hablar en castellano. Pues ya veis, yo soy hija de esta política (querer revivir el catalán de sus cenizas) y tampoco se me da tan mal, ¿no?

Comentarios (12)

Meme: Mis cinco trabajos ideales

Juan Ángel me lanza un meme interesante sobre mis cinco trabajos ideales, supongo que para que no dé más el coñazo con el tema del catalán y todo eso (que continuará, señores, continuará!! jeje). Total, que como es cortito y curioso, en vez de ser una mala persona y lanzárselo a alguien, lo dejo aquí y a quien le apetezca que lo haga. Así que voy a poner aquí, de mayor a menor, lo que más me gustaría o lo que siempre había querido de pequeña, sin contar la profesión actual, evidentemente.

1. Egiptóloga: Siempre me ha gustado la egiptología pero es muy difícil llegar a ser un egiptólogo en España; hay que irse fuera, saber muchas lenguas… Desgraciadamente, Dios no me dotó con ese don, y el dominio de las lenguas en mí es un poco escaso: esa fue mi primera barrera. La segunda… en fin, no todo el mundo se puede permitir estudiar en la Sorbona de París.

2. Historiadora/arqueóloga: bueno, supongo que está ligado con lo anterior… Y no, no tengo ningún trauma con Indiana Jones ni nada por el estilo, aunque debo reconocer que me encantan las pelis y la idea de poder descubrir ruinas… en fin, mi gran sueño es tener la suerte, como muchos otros antes la tuvieron, de ir paseando por Egipto, poner el pie en el lugar equivocado y… abrir un boquete en el suelo que me haga descubrir una tumba! Sigue soñando Brontë, sigue soñando.

3. Bióloga marina: Esto sí que es totalmente influenciado. No sé si recordaréis una serie cuyo director, si no recuerdo mal, era Sam Raimi (Spiderman), que se llamaba Sea-Quest o algo así. Era sobre un submarino, y había un delfín. bueno, pues entre el delfín y la cantidad de documentales de bichos marinos que me tragué… estaba claro que algo raro se me iba a meter en la cabeza.

4. Publicista: El tema de la publicidad siempre me ha gustado, pero… ¿Realmente hubiera sido capaz de hacer creer al público que necesitas comprar imperativamente aquello que yo desee? En fin, en el colegio nunca me alentaron a mejorar mi creatividad… De hecho, alguna profesora de artes me dejó bastante claro que era básicamente nula.

5. Escritora: ¿A alguien le sorprende? Supongo que éste estaba claro. Desgraciadamente también me dejaron muy claro en el colegio que la literatura no estaba al alcance de mi mano ya que escribía de una manera muy ordinaria (o sea, normal). No sobresalía nunca al hacer descripciones ni poemas ni narraciones, pero era la mejor en literatura. Aun así… Me pusieron detrás de ciencias más rentables… Nadie pudo imaginar que acabaría teniendo un blog, ¿no?

Actualización: que me he olvidado de poner el trabajo de coña (o sea, en broma). Mi trabajo “deseado” es el de uróloga. Es que esos guantes de látex son tan sexis…

Comentarios (9)

¿Ciudadanos de segunda? No: El catalán en Catalunya (Primera parte)

Hace no mucho emitieron en TeleMadrid un reportaje que se llamaba “Ciudadanos de segunda”. En él, explicaban los problemas con los que se encontraban los inmigrantes que venían a Catalunya y que no conocían la lengua catalana. Si lo queréis ver, porque no tiene desperdicio, podéis encontrarlo aquí (aviso: dura 46.02 minutos).

Un poquito de historia 

Primero de todo quiero poner en antecedentes. Como muchos saben, en España hubo una dictadura militar que duró casi 40 años, desde 1939 a 1975. En esa época, y bajo la consigna “España, una grande y libre”, se cometieron muchísimas atrocidades. Una de ellas, que puede parecer menor (sobretodo si lo comparamos con la cantidad de ejecuciones que se llevaron a cabo), fue prohibir el uso de otras lenguas que no fuera el español. Parecería algo un poco tonto si no fuera porque España está formada por muchos territorios que tienen su propia lengua: el vasco, el bable, el gallego y el catalán, y dentro de éste podríamos diferenciar entre catalán, valenciano, balear y aranés (Si me dejo alguna perdonadme por mi incultura).

Bandera española

La lengua catalana dejó de poder utilizarse, no solo en sitios oficiales y públicos (no podías dirigirte a poner una denuncia, por ejemplo, en catalán) sino también en las calles. No se enseñaban en los colegios, los medios de comunicación, a parte de censurados, tampoco podían expresarse en dicha lengua (ni en ninguna de las anteriores, hablo del catalán porque es lo más cercano a mí). En definitiva, la lengua estaba censurada y perseguida, y con ello, toda la cultura: literatura, escritos, etc. ¿No es una pena?

Cuando por fin Franco murió y se acabó la dictadura, se creó una constitución y en ella se declararon lenguas estatales las mencionadas anteriormente. Además, se aprobó la distribución de las comunidades como comunidades autónomas, cosa que atribuía una financiación y un poco de autogestión al gobierno de cada comunidad. En Catalunya, entre otras muchas cosas, se decició impulsar la lengua y la cultura catalanas después de tantos años de represión. Se decidió que en los colegios, la base de la cultura, se estudiara catalán y que además se impulsaran aquellas iniciativas que ayudaran a que el catalán no muriera.

Bandera catalana

Mi caso particular

Yo soy catalana de primera generación. Es decir, mis padres son inmigrantes. La familia de mi padre venía de Andalucía, y la de mi madre de Castilla-León. Cuando llegaron aquí, ninguno de los dos hablaba catalán, y era difícil que lo pudieran aprender. Dejando de lado el dominio de lenguas que ambos podían tener, aunque en el colegio donde asistían (cada uno por su lado) tuvieran amiguitos de padres catalanes que en sus casas hablaban catalán, entre ellos siempre se hablaba en castellano. Aun así, y teniendo esa dificultad añadida (es decir, que no podían escuchar libremente la lengua en sus entornos respectivos) llegaron a entenderla en poco tiempo. No solo ellos (los niños tienen muchísima más facilidad), sino que sus padres, o sea, mis abuelos, también la entendían, pero como eran militares y afines al régimen fascista, no les parecía bien que la gente hiciera uso de la lengua “prohibida”.

Bandera de Barcelona

De hecho, en esas generaciones (sobretodo la de mis padres y la siguiente) no sabían hablar bien el catalán, ciertas palabras (como pasaría en castellano, si no se enseña) evidentemente no las entendían y cuando se trataba de escribirlo… En fin, imposible. No solo eso, sino que además dejaron de editarse libros en catalán. ¿Os imagináis la cantidad de escritores que perdieron su oportunidad? En fin, ese es otro tema.

En mi caso y en el de mis hermanos la cosa ya había cambiado un poco. Expondré mi caso en particular. Mis padres nos llevaron a todos al mismo colegio, uno fundado por una francesa (por algo tiene nombre de escritor francés) y que más adelante se convirtió en uno de los mejores colegios de Barcelona en cuanto a resultados académicos se refiere. En mi época habían cuatro clases por cada curso: tres que iban los niños cuya lengua materna (lo que se hablaba en casa) era el catalán, y una para los que la lengua materna era el castellano. Yo iba a esta última. Dábamos las clases en castellano y algunas, muy pocas, en catalán. El tiempo iba pasando y nosotros éramos “despectivamente” llamados “los castellanos” por los demás alumnos. No es que hubiera un odio generalizado, pero el que nosotros hablaramos castellano siempre (y al ser minoría), marcaba una diferencia: los castellanos lo sabíamos y los catalanes también. La lengua nos separaba, aunque todos nos entendiéramos habláramos castellano o catalán.

La política del colegio era mezclarnos a todos a los once años. En ese momento todo cambió. Las diferencias y las mini rencillas que pudiera haber entre niños se acabó, ya no éramos catalanes Vs. castellanos, sino que todos éramos iguales. A partir de ahí, de la unión, de juntarme con niños que hablaran catalán en sus casas, aprendí su lengua, y ellos aprendieron la mía. Todos, absolutamente todos, salimos del colegio con un dominio perfecto del catalán y del castellano. ¿Supuso para mí algún trauma pasarme a estudiar todas las asignaturas en catalán? En absoluto. Mis notas siempre estuvieron por encima de la media. ¿Supuso para algún compañero de mi clase de los castellanos un trauma o un desajuste? En absoluto. Todos nos adaptamos perfectamente. No solo eso, sino que sé perfectamente que, si no me hubieran juntado con los niños catalanes y no me hubieran dado esas clases en catalán, ahora no tendría el dominio que tengo de la lengua, ni hablada ni escrita.

Pd: Recomiendo el visionado del vídeo de “Ciudadanos de segunda” para la segunda parte del Post!

Comentarios (10)

El fin de semana

Por lo general no suelo hablar de lo que he hecho o haré. La verdad es que no sé por qué suelo preferir hablar de las cosas que pienso o que me pasan (mejor dicho, lo que la gente hace que me pase). Pero por esta vez me apetece contar lo que he vivido.

El viernes pasado cogí un tren en dirección a Córdoba, la ciudad de mi familia política. No sé si habréis estado alguna vez, pero Córdoba en primavera es increíble. Desde hace algún tiempo han puesto “guapa” a la ciudad, creando muchas avenidas y zonas de ocio como parques y zonas verdes. Y en mayo, el mes de Córdoba, todo se llena de flores. A cualquier parte de la ciudad que vayas vas a compañado por su perfume, además del color tan bonito que le da a la ciudad. Y lo más increíble es que… ¡No se ve a ninguna abeja! Les tengo pánico! jeje

Así que nada, este fin de semana prometía ser bonito y caluroso. Como llegaba en tren y a mi pareja no le hace ni pizca de gracia que lo coja (de hecho, es la primera vez y a la vuelta acabé  de camino a Barcelona subida en un avión), pensó que me “recompensaría” por la incomodidad de las butacas, así que reservó dos plazas para después de comer en los Baños Árabes, que están situados en el barrio donde más disfruto de la ciudad, la Judería (donde está la mezquita).

Barrio de la Juderá, Córdoba

Baños Árabes: Sala de agua templada

Los baños árabes tienen tres salas, como los romanos, que se distribuyen según la temperatura del agua: La templada (en la imagen, con las tumbonas para el masaje al fondo), la caliente (tres baños separados por una fuente de agua fría, para refrescarse) y la helada (porque decir que es agua fría no sería suficiente). Durante una hora y media vas pasando de una piscina a otra según tus apetencias, aunque te recomiendan que el recorrido sea siempre de la templada a la caliente y de ahí a la fría. Yo en la fría metía las manos y me salpicaba, porque meter el cuerpo ahí es una tortura. No solo el agua y el ambiente te relaja (luz tenue, lleno de velas, musica árabe…) sino que puedes optar a que te hagan un masaje relajante, eligiendo el olor que más te guste. ÉL eligió Azahar y yo limón, porque me activa más. Cuando acabamos, íbamos tan relajados que nos pusimos a pasear por la ciudad y nos parábamos cada vez que el calor atenazaba nuestras gargantas y nos dejaba medio secos. Compramos unas cuantas cosas (somos unos fashion víctims, no sabemos vivir sin ir de compras… Sobretodo yo) y nos volvimos para casa, a ducharnos y descansar para la hora de cenar.

El otro evento que planeamos fue ir al nuevo Zoo después de comer al día siguiente. Es un gustazo poder ir con ÉL porque de pequeño se empapó de historias de animales, y por muy raros que sean se los sabe todos, además de las curiosidades (qué comen, dónde viven, casi hasta la gestación de cada bicho!). Claro, así da gusto visitar cualquier cosa, incluso un zoo. Aunque pobres, hacía tantísimo calor que los animales más grandes estaban agazapados a la sombra. No sé cuánto rato nos pasamos ahí, entre jaula y jaula, viendo a los animales que estaban dentro y a las bestias que los miraban desde fuera. Pero bueno, ese es otro tema que ya tocaré en profundidad.

Como decía, el fin de semana fue tranquilito y caluroso, con muchas copas, muchas terracitas al aire libre (porque ya ha empezado la época) y muchas coca-colas con mucho mucho hielo. Desde luego, Córdoba es pequeña y quizá no tiene tanto ocio como una ciudad grande como Barcelona, pero quien se aburra en esta ciudad tiene delito.

Comentarios (9)

« Artículos anteriores · Próximas entradas »