Archivo paraAbril, 2007

Me llamo Brontë

Esta no es mi primera experiencia en el mundo de los blogs, pero como si lo fuera. Quiero decir que, por mucho tiempo que hayas estado escribiendo y siendo leída por gente, siempre hay cosas que aprender, siempre hay algo que te sorprende.

Desde pequeña llevo un diario. Recuerdo que, durante muchos años, le pedí a mi madre un diario íntimo que siempre fue reacia a comprar, y que no conseguí hasta que me obligaron a hacer la comunión. Sabía que me gustaba escirbir, y sabía que era la única manera que tenía para expresarme y sacarme de encima mis problemas: “Tal niño me gusta y no me hace caso y buaaabuabua”. Tonterías que a según qué edad son verdaderos dolores de cabeza y que, ahora, años más tarde, lo lees y recuerdas con una sonrisa las lágrimas que llegaste a deramar pr ellos.

Siempre he sido una persona a quien le ha costado mucho confiar en la gente. Pocas veces he hablado de mis problemas con alguien, a menos que dichos problemas ya estuvieran resueltos y fuera algo que no me diera mucha vergüenza reconocer. Pero como todos, de vez en cuando necesito explotar y expresarme, y por eso siempre he tenido un diario donde poder hacerlo.

Empecé con los diarios de papel que aún guardo por ahí (ahora en una caja de recuerdos, antes en el cajón de las medias): Luego, con las nuevas tecnologías, descubrí que escribir a ordenador era mucho más rápido que hacerlo a mano (y sobretodo descubí que con el Word se pueden poner contraselas a los documentos que quieras mantener a salvo de miradas indisretas). Y por últimos, después de pequeños devaneos por ahí, descubí los blogs. Y me encantaron. ¿Por qué? Porque internet (y mientras la SGAE y el gobierno aun nos lo permitan) te da el disfraz, la inmunidad y la tapadera perfecta… Y además hay alguien que te “escucha”. Porque a veces reconforta saber qu ehay alguien por ahí que te escucha y te pueda dar un consejo, pero al que luego, si lo que cuentas de ti es algo muy vergonzoso, no es necesario mirarlo a la cara con un café entre medio.

Sí, soy muy vergonzosa y un pelín cobarte. Espero que este lento “streaptease” de mi historia en forma de blog me da la valentía que necesito para abrirme. Pero por lo pronto, me presento:

Me llamo Brontë. Bienvenidos a mi odisea.

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